Qué decir a quienes te criticaron por irte a Italia y volviste

Cuando decides dejar tu país para buscar una vida mejor en Italia, lo haces con muchas esperanzas y también con mucho miedo. No es fácil salir de la zona de confort, especialmente si no tienes dinero ni contactos, y más aún si huyes por razones de violencia, pobreza o persecución. Sin embargo, muchas personas que te rodean, incluso familiares y amigos, pueden criticarte si decides regresar, preguntando por qué fuiste al extranjero si al final volviste. Es muy importante entender que cada proceso de migración es único y no siempre termina como uno quisiera. Volver no es un fracaso.

Cuando llegas a Italia en busca de oportunidades, te enfrentas a un sistema complejo y a una serie de obstáculos. Por ejemplo, para poder trabajar legalmente, necesitas documentos como el permesso di soggiorno (permiso de residencia) y el codice fiscale (una especie de número de identificación fiscal). Obtener estos papeles puede llevar meses y muchas veces, sin una red de apoyo, es casi imposible avanzar rápido. Si no puedes regularizar tu situación, no puedes acceder fácilmente ni a empleo formal ni a servicios básicos, y eso genera mucha inseguridad y estrés. No es extraño que ante esta realidad, muchas personas decidan regresar a su país.

Si te sientes juzgado por regresar, es fundamental explicarte a ti mismo y a los demás que la migración no es un camino recto ni garantizado. A veces, las condiciones en Italia son peores a las que esperábamos: el trabajo informal es mal pagado y explotador, el acceso a la salud y la vivienda es limitado, y el aislamiento o la discriminación pueden ser muy duros. No hay nada de malo en decidir volver cuando la experiencia resulta insostenible.

Por ejemplo, Marta, una joven colombiana, llegó a Italia con la ilusión de trabajar en el sector de la hostelería. Pero al no tener permiso de residencia actualizado, le negaron el empleo formal y terminó en trabajos temporales en negro, donde no la pagaban lo suficiente ni tenían condiciones mínimas. Después de un año, decidió volver a Colombia. Sus familiares la acusaron de «rendirse», pero ella se siente fuerte porque aprendió y no soportó una situación injusta.

Si estás en un momento difícil en Italia y consideras volver, pero no sabes cómo manejarlo, es útil acudir a las organizaciones que ofrecen apoyo a migrantes en situación vulnerable. Lugares como Caritas, algunas parroquias y los sportelli immigrati (servicios públicos para inmigrantes) pueden ayudarte a esclarecer tus derechos, explicarte los pasos legales y ofrecer asistencia social. También existen los patronati, que son asociaciones que ayudan con trámites legales y administrativos sin costo.

Antes de regresar a tu país, es muy importante que cuentes con toda la documentación en regla y que tramites lo necesario para que no tengas problemas en el futuro. Por ejemplo, si decides solicitar el permesso di soggiorno per motivi familiari (permiso de residencia por razones familiares), o alguno otro que se adapte a tu situación, un patronato o sportello puede guiarte. Si no tienes documentos y estás en riesgo, pide ayuda en Caritas o en la parroquia de confianza para obtener asistencia básica, ya sea para salud o alojamiento temporal.

Si en algún momento te sientes amenazado o padeces una situación de emergencia —como violencia o abuso—, recuerda que en Italia el número de emergencias es el 112, donde atienden en varios idiomas y pueden enviarte ayuda. No dudes en llamar si tu seguridad está en riesgo.

Cuando hables con quienes te critican, puedes explicar que volver no significa que hayas fallado ni que no tuviste valor para intentarlo. Significa que tu bienestar y tu dignidad son primordiales. Muchas personas no comprenden que la migración es compleja, llena de retos invisibles. Por ejemplo, puedes decir: «No es fácil vivir lejos de todo sin permiso legal ni trabajo seguro. Volví porque necesitaba recuperarme y estar con mi familia.» En italiano, una frase simple que puedes usar para explicar tu situación es: «Ho provato, ma la situazione era troppo difficile per continuare.» (Lo intenté, pero la situación era demasiado difícil para continuar).

Además, recuerda que la experiencia que has vivido te ha hecho más fuerte y sabes lo que no quieres para tu futuro. A veces, volver a casa es el primer paso para planificar mejor y con más información un posible nuevo intento en el futuro, o para construir una vida digna en tu país, apoyándote en lo que aprendiste.

En caso de que la crítica venga de la misma comunidad migrante o de amigos que no entienden tu decisión, es importante rodearte de personas comprensivas y buscar grupos de apoyo donde puedas compartir tus sentimientos sin ser juzgado. Muchas ciudades en Italia tienen asociaciones de inmigrantes que organizan encuentros y ofrecen ayuda para quienes están en momentos de crisis.

Por último, un elemento muy valioso es informarte siempre sobre tus derechos, tanto si decides quedarte como si decides volver. No te dejes engañar por personas que prometen papeles fáciles o trabajo seguro a cambio de dinero, porque muchas veces son estafas que complican más la situación. Para orientarte, puedes acudir a las oficinas de la ASL (servicio de salud local) donde suelen tener personal que habla español o que puede ayudarte a encontrar las organizaciones adecuadas para migrantes.

En resumen, nadie tiene derecho a juzgar tu decisión de regresar. La migración no es un camino lineal ni sin dificultades. Lo importante es que busques ayuda en las organizaciones adecuadas, cuides tu salud y seguridad, y te valores a ti mismo por el esfuerzo que hiciste. Si decides salir de nuevo, hazlo con más información y respaldo; si decides quedarte en casa, hazlo con la felicidad de estar protegido y en paz. Siempre hay alguien listo para escucharte y acompañarte en lo que necesites.