Drogas y alcohol como escape en la migración: cómo no caer en ese camino

Cuando una persona decide migrar a Italia en busca de una vida mejor, lo hace enfrentando muchos desafíos difíciles. La falta de dinero, la ausencia de una red de apoyo y el miedo constante a un futuro incierto pueden generar una gran presión emocional. En estas circunstancias, no es raro que algunos migrantes recurran a las drogas y el alcohol como una manera de escapar temporalmente del dolor o la incertidumbre. Sin embargo, esta elección puede empeorar todavía más la situación, creando dependencia, problemas legales y dificultando la adaptación. Por eso es fundamental conocer cómo evitar caer en ese camino y dónde buscar ayuda real y efectiva.

Un caso muy común que escuchamos en las organizaciones de ayuda humanitaria es el de personas que han llegado solas a Italia, sin familiares ni amigos, y que sufren intensamente la soledad. Algunas de estas personas empiezan a consumir alcohol o sustancias para “sentirse mejor” o “olvidar”, pero terminan perdiendo el poco control que conservaban. Por ejemplo, María, una joven venezolana que llegó a Roma sin dinero ni documentos, empezó a beber para sobrellevar su tristeza, pero esto la llevó a perder su trabajo temporal y quedarse más vulnerable. Su historia cambia cuando pudo acercarse a una parroquia cercana y conseguir apoyo psicológico y legal.

El primer paso, siempre, es hablar con alguien de confianza o con una organización especializada. En Italia, hay muchas entidades que pueden ofrecer acompañamiento a migrantes en riesgo. Las parroquias y las Caritas locales son puntos de referencia muy accesibles donde suelen brindar asistencia básica como comida, ropa, apoyo psicológico y ayuda para conectarse con servicios sociales. Además, en las sportelli immigrati (oficinas para inmigrantes) ubicadas en muchas ciudades, personal capacitado puede orientar sobre cómo tramitar documentos importantes como el permesso di soggiorno (permiso de residencia) o el codice fiscale (un número fiscal indispensable para casi todo en Italia). Estos documentos contribuyen a recuperar la dignidad y poder acceder a servicios de salud y trabajo formal.

Si sientes que el consumo de drogas o alcohol comienza a controlar tu vida, no te quedes en silencio. Busca un patronato o un centro de asistencia social donde puedan guiarte para acceder a programas de desintoxicación y apoyo psicológico, incluso si todavía no tienes los papeles en regla. Muchas veces, el miedo a las autoridades o a la deportación bloquea a las personas para pedir ayuda, pero en Italia existen leyes de protección que permiten recibir atención sanitaria sin riesgo de denuncia.

Imagina que un día te ves consumiendo alcohol para dormir y, al día siguiente, pierdes un turno de trabajo o una cita médica importante. En ese momento, puede que sientas que todo es inútil y que no hay salida. En esas situaciones, recuerda que puedes ir directamente a un centro de salud público (l’ASL) o a un hospital, donde también te pueden ayudar sin preguntar por tu situación migratoria. Además, si te encuentras en peligro inmediato porque tú o alguien cercano está en riesgo debido al consumo de sustancias o a situaciones de violencia, marca el 112, el número de emergencias en Italia, para recibir ayuda rápida y segura.

Es muy importante también estar atento a las personas que puedan aprovecharse de los más vulnerables. En algunas zonas donde hay grandes comunidades de migrantes, existen quienes trafican drogas o empujan a otros a consumir para luego tenerlos controlados. No caigas en esas redes. Acércate a organizaciones reconocidas y busca el apoyo de profesionales. Uno de los recursos que más ayuda es la posibilidad de entrar en grupos de apoyo, donde personas que están pasando por lo mismo comparten sus experiencias y se fortalecen mutuamente. En italiano, una frase que puedes aprender para pedir ayuda es: «Ho bisogno di aiuto, non so come uscire da questa situazione» (Necesito ayuda, no sé cómo salir de esta situación). Es simple, directa y expresa tu necesidad.

Tampoco olvides que construir una rutina con actividades positivas, aunque sea pequeñas cosas, puede ayudarte mucho. Intenta mantener horarios de descanso, alimentación regular y buscar espacios comunitarios o talleres que promuevan la integración. Muchos centros, parroquias o asociaciones organizan clases gratuitas de italiano, actividades deportivas o culturales que pueden darte una alternativa sana para tu tiempo libre.

Además, si tienes problemas con el consumo, suele ser de gran ayuda acompañar la ayuda médica con un vínculo social cercano. La ausencia de contacto humano a menudo es el combustible para el consumo problemático, por eso fortalecer amistades sanas y participar en actividades colectivas te puede brindar un apoyo esencial para sostener el cambio.

Recuerda que buscar ayuda no es una debilidad ni una culpa, sino un acto de valentía y cuidado de ti mismo. Migrar es un proceso duro y a veces doloroso, pero no tienes que enfrentarlo solo ni recurriendo a caminos que te dañen. En Italia hay muchas instituciones y personas con vocación solidaria que quieren ayudarte a salir adelante, paso a paso.

Si al leer esto sientes que estás atravesando momentos difíciles, intenta contactar primero con la Caritas más cercana o busca en internet “sportello immigrati” en tu ciudad para pedir orientación. Estos espacios suelen tener trabajadores que hablan varios idiomas y entienden bien las dificultades por las que estás pasando. También puedes acercarte a una parroquia local, donde con poco dinero o sin dinero recibirás un abrazo humano y asistencia concreta.

No te quedes aislado ni intentes enfrentar el miedo con sustancias. La vida puede cambiar y hay caminos de esperanza, con la ayuda adecuada y con gente que sabe acompañarte aunque no hables bien el italiano. Tener un permesso di soggiorno regularizará tu situación y te abrirá muchas puertas, pero mientras tanto, la solidaridad y el acceso a la salud mental son fundamentales para no caer en consuelos dañinos.

Italia no es solo un país que recibe migrantes, es también un territorio donde existen redes de ayuda que protegen a los más vulnerables. Si estás pasando por momentos oscuros, no dejes que las drogas y el alcohol te roben tu futuro. Busca ayuda, habla con alguien, llama al 112 si estás en emergencia y recuerda que cada pequeño paso hacia una vida sana es una victoria.
La fuerza está en pedir apoyo y en no permitir que el miedo te lleve por caminos errados.